Imperdibles:

lunes, 9 de marzo de 2009

Ricardo Vicente

Este es el vídeo promocional de la obra de teatro "Cuarteto" de Heiner Muller. Dirigida por Ernesto Calvo y protagonizada por Blanca Herrera y Ricardo Vicente.



Fue el primer trabajo que Ricardo y yo hicimos juntos. "Nada de nadie" será el último. Ricardo falleció el sábado 7 de marzo. Han sido muchos buenos momentos hasta que su corazón (tan grande) ha dicho basta. Los que quedamos por aquí seguimos con pena y sacando fuerzas de flaqueza, pero seguimos.

domingo, 1 de marzo de 2009

La culpa y el castigo

Si hay un director que ejemplifica como nadie la culpa y el castigo ese es Abel Ferrara. Utilizando como nadie los clichés del cine de género es capaz de traspasar a sus personajes su obsesión sobre la auto-destrucción.

Abel Ferrara se regodea en los aspectos más violentos ya que, según él nos cuenta, “la redención del ser humano puede darse si previamente se ha descendido hasta lo más profundo del ser”. Por eso es tan difícil establecer en sus películas quienes son los buenos y quienes son los malos. Todos los personajes parecen inmersos en un infierno cotidiano y no hacen sino actuar en consecuencia. Esto llega a ser molesto para el espectador hasta tal punto de generar rechazo hacia una obra que, para muchos otros, resulta fascinante.

A mí me interesa la relación que Ferrara establece entre los espacios claustrofóbicos (como nuestro subsuelo) y los personajes que los habitan. Del mismo modo, nosotros hemos intentado centrar la película en un anti-héroe que cree haber llegado a un punto irreversible de degradación y encara un conflicto con una joven inocente de manera que hace nacer en él, el mecanismo de la culpa.

jueves, 19 de febrero de 2009

Jean Vigo

Jean Vigo hizo "A propósito de Niza" con la ayuda de Boris Kaufman, hermano de Dziga Vertov. Un cortometraje de media hora de claras influencias surrealistas que le sirve para definir la noción de “punto de vista documentado” con el que pretendía oponerse a la idea de objetividad del género documental anteponiendo el compromiso del autor, que impone su mirada a la hora de rodar y de montar. El propio Vigo lo explicó en un artículo de la revista Premier Plan (no. 19, Lyon, noviembre de 1961):

“Yo quería hablaros de un cine social más concreto y del que me hallo más próximo: del documental social, o dicho con más exactitud, del punto de vista documentado. En este terreno de investigación, afirmo que el tomavistas es el rey o al menos el presidente de la República. Ignoro si el resultado será una obra de arte, pero de lo que si estoy seguro es de que será cine. Cine. en el sentido de que ningún arte, ninguna ciencia, puede desempeñar su función. El señor que hace documentales es ese tipo suficientemente flaco como para introducirse por el agujero de una cerradura rumana y capaz de filmar al salir de la cama al Príncipe Carol en camisón, admitiendo que fuese un espectáculo digno de interés. El señor que hace cine documental es ese buen hombre lo bastante diminuto como para apestarse debajo de la silla del croupier, gran dios del Casino de Montecarlo, lo que podéis creerme, no es nada fácil.

Este documental social se diferencia del documental sin más y de los noticiarios semanales de actualidades por el punto de vista defendido inequívocamente por el autor. Este documental exige que se tome postura, porque pone los puntos sobre las íes. Si no implica a un artista, por lo menos implica a un hombre. Una cosa vale la otra. El tomavistas estará dirigido a lo que debe ser considerado como un documento y que, a la hora del montaje, será considerado como tal documento.

Por supuesto, el juego consciente no puede permitirse. El personaje deberá ser sorprendido por la cámara. De lo contrario, hay que renunciar al valor ‘documento’ de este tipo de cine. Y el fin último podrá darse por alcanzado si se consigue revelar la razón oculta de un gesto, si se consigue extraer de una persona banal y captada al azar, su belleza interior o su caricatura, si se consigue revelar el espíritu de una colectividad a partir de una de sus manifestaciones puramente físicas. Y esto con tal fuerza, que a partir de ahora la gente que pasaba a nuestro lado con indiferencia, se ofrece a nosotros a pesar suyo y más allá de las apariencias. Este documento social tiene que hacernos abrir bien los ojos. A propósito de Niza es sólo un modesto borrador para un cine de este tipo. En este film, por mediación de una ciudad cuyas manifestaciones son significativas, se asiste al proceso de unas ciertas gentes. En efecto, apenas indicados la atmósfera de Niza y el espíritu de la vida que allí se lleva ¡y en otras partes también!, el fin tiende a la generalización de groseras diversiones situadas bajo el signo de lo grotesco, de la carne y de la muerte, y que son los últimos estertores de una sociedad abandonada a si misma hasta darnos náuseas y hacernos cómplices de una situación revolucionaria".

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Y yo me pregunto: ¿se puede aplicar eso mismo a la ficción?

Veremos.

martes, 17 de febrero de 2009

Desidia

...al borde del mar.

martes, 3 de febrero de 2009

Atom Egoyan y el cine manierista

Al contrario que el común de los mortales, Atom Egoyan define "cine manierista" como aquel en que la cámara está muy presente en la puesta en escena y el espectador es consciente de la estructura narrativa y de la ubicación de los personajes. Dice el canadiense que todas las ideas formales son muy visibles, lo que puede ser exultante o insoportable, según el modo en que se domina esa alquimia. Hay algo casi perverso en el modo en que este tipo de cineastas observa la vida. Está sembrado de intenciones sospechosas o voyeuristas (y eso lo dice el responsable de "Exótica"). En este método, continúa diciendo, no hay nada anodino. Por ejemplo, hay toda una serie de consideraciones que se han de tener en cuenta antes de decidir mover la cámara. Personalmente, creo que todo movimiento de cámara debería ser una respuesta orgánica a un movimiento interno experimentado por el personaje. Esto concuerda con la teoría de que cada personaje reivindica un territorio y utiliza el espacio en función de ello.

"Me gustaría que los espectadores confiaran en mí", dice con cierto cinismo. "Tengo una historia que contarles, aunque aparentemente no lo parezca. Tienen que saber perderse ante mi película, aunque no entiendan nada. Más adelante todo tendrá sentido". "La reflexión sobre cualquier asunto pasa a un segundo plano cuando se representa de forma más intensa o dramática".

domingo, 11 de enero de 2009

Víctor Erice

"Algunas de las transformaciones que más me afectan son las derivadas del absolutismo del Audiovisual. Desde sus orígenes, la imagen en el cine estuvo asociada al principio de realidad. Ahora, sin embargo, con su capacidad para poner cada día en circulación miles de imágenes por segundo, el Audiovisual ha transformado a lo real en una categoría tecnocultural cuyo peso se mide sobre todo en la pantalla del televisor, allí donde la imagen funciona como prueba. Pero, ¡ay!, demasiadas imágenes pueden aniquilar la imagen misma. Inflación o hipertrofia son efectos -trastornos, desajustes, si se prefiere- que produce en la imagen, cada dos por tres, esa industria pesada de nuestro tiempo que se ha dado en llamar Comunicación. La alucinación que provocan en las grandes masas de población es grave: confundir el ver y el saber. ¿Podemos hoy dar crédito a lo que nuestros ojos en las pantallas ven? Por otro lado, la industrialización de la imagen a escala planetaria otorga a los países más desarrollados el monopolio de las representaciones cotidianas de la realidad, agrandando las diferencias entre ricos y pobres. Con un efecto añadido: que la irrupción simultánea del dinero en la imagen y de la imagen en la persuasión colectiva contribuye a reabsorber el espacio cívico en el espacio económico. No es extraño, en definitiva, que, en lo tocante a las nuevas formas de relación con las imágenes, se hable de consumir, eco inequívoco de esa cosificación del ciudadano que el Mercado genera. La lucha por la supervivencia de la imaginación pasa, entre otras cosas, por la lucha contra el absolutismo del Audiovisual. Y en ese combate -desigual, sin duda- nos queda el consuelo de pensar que las imágenes verdaderas -es decir, justas, necesarias- no se consumen: ni ayer, ni hoy, ni mañana." (Cahiers du Cinéma España, Nº 1, mayo 2007).

martes, 6 de enero de 2009

Fassbinder

Sin ser uno de mis directores fetiche (me interesa más su personalidad que sus películas), he de reconocer que en "Nada de nadie" hay un hueco para Fassbinder. Me encanta la forma que tiene de mostrar la ansiedad y la desesperación de los personajes ante la fragilidad de la vida. Sus películas son tristes, amargas, pesimistas hasta la crueldad... Siempre se le ha reprochado (no seré yo) la evidente influencia teatral en la interpretación, pero su habilidad consiste en hacer con ello un cine de detalles, con planos estáticos, encuadres que no recogen toda la acción... Además, es un director muy de su época y eso, habiendo nacido en 1945, ya es decir mucho a su favor.