Imperdibles:
lunes, 9 de marzo de 2009
Ricardo Vicente
domingo, 1 de marzo de 2009
La culpa y el castigo
Si hay un director que ejemplifica como nadie la culpa y el castigo ese es Abel Ferrara. Utilizando como nadie los clichés del cine de género es capaz de traspasar a sus personajes su obsesión sobre la auto-destrucción.
Abel Ferrara se regodea en los aspectos más violentos ya que, según él nos cuenta, “la redención del ser humano puede darse si previamente se ha descendido hasta lo más profundo del ser”. Por eso es tan difícil establecer en sus películas quienes son los buenos y quienes son los malos. Todos los personajes parecen inmersos en un infierno cotidiano y no hacen sino actuar en consecuencia. Esto llega a ser molesto para el espectador hasta tal punto de generar rechazo hacia una obra que, para muchos otros, resulta fascinante.
A mí me interesa la relación que Ferrara establece entre los espacios claustrofóbicos (como nuestro subsuelo) y los personajes que los habitan. Del mismo modo, nosotros hemos intentado centrar la película en un anti-héroe que cree haber llegado a un punto irreversible de degradación y encara un conflicto con una joven inocente de manera que hace nacer en él, el mecanismo de la culpa.
jueves, 19 de febrero de 2009
Jean Vigo
“Yo quería hablaros de un cine social más concreto y del que me hallo más próximo: del documental social, o dicho con más exactitud, del punto de vista documentado. En este terreno de investigación, afirmo que el tomavistas es el rey o al menos el presidente de la República. Ignoro si el resultado será una obra de arte, pero de lo que si estoy seguro es de que será cine. Cine. en el sentido de que ningún arte, ninguna ciencia, puede desempeñar su función. El señor que hace documentales es ese tipo suficientemente flaco como para introducirse por el agujero de una cerradura rumana y capaz de filmar al salir de la cama al Príncipe Carol en camisón, admitiendo que fuese un espectáculo digno de interés. El señor que hace cine documental es ese buen hombre lo bastante diminuto como para apestarse debajo de la silla del croupier, gran dios del Casino de Montecarlo, lo que podéis creerme, no es nada fácil.
Este documental social se diferencia del documental sin más y de los noticiarios semanales de actualidades por el punto de vista defendido inequívocamente por el autor. Este documental exige que se tome postura, porque pone los puntos sobre las íes. Si no implica a un artista, por lo menos implica a un hombre. Una cosa vale la otra. El tomavistas estará dirigido a lo que debe ser considerado como un documento y que, a la hora del montaje, será considerado como tal documento.
Por supuesto, el juego consciente no puede permitirse. El personaje deberá ser sorprendido por la cámara. De lo contrario, hay que renunciar al valor ‘documento’ de este tipo de cine. Y el fin último podrá darse por alcanzado si se consigue revelar la razón oculta de un gesto, si se consigue extraer de una persona banal y captada al azar, su belleza interior o su caricatura, si se consigue revelar el espíritu de una colectividad a partir de una de sus manifestaciones puramente físicas. Y esto con tal fuerza, que a partir de ahora la gente que pasaba a nuestro lado con indiferencia, se ofrece a nosotros a pesar suyo y más allá de las apariencias. Este documento social tiene que hacernos abrir bien los ojos. A propósito de Niza es sólo un modesto borrador para un cine de este tipo. En este film, por mediación de una ciudad cuyas manifestaciones son significativas, se asiste al proceso de unas ciertas gentes. En efecto, apenas indicados la atmósfera de Niza y el espíritu de la vida que allí se lleva ¡y en otras partes también!, el fin tiende a la generalización de groseras diversiones situadas bajo el signo de lo grotesco, de la carne y de la muerte, y que son los últimos estertores de una sociedad abandonada a si misma hasta darnos náuseas y hacernos cómplices de una situación revolucionaria".
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Y yo me pregunto: ¿se puede aplicar eso mismo a la ficción?
Veremos.
martes, 17 de febrero de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
Atom Egoyan y el cine manierista
Al contrario que el común de los mortales, Atom Egoyan define "cine manierista" como aquel en que la cámara está muy presente en la puesta en escena y el espectador es consciente de la estructura narrativa y de la ubicación de los personajes. Dice el canadiense que todas las ideas formales son muy visibles, lo que puede ser exultante o insoportable, según el modo en que se domina esa alquimia. Hay algo casi perverso en el modo en que este tipo de cineastas observa la vida. Está sembrado de intenciones sospechosas o voyeuristas (y eso lo dice el responsable de "Exótica"). En este método, continúa diciendo, no hay nada anodino. Por ejemplo, hay toda una serie de consideraciones que se han de tener en cuenta antes de decidir mover la cámara. Personalmente, creo que todo movimiento de cámara debería ser una respuesta orgánica a un movimiento interno experimentado por el personaje. Esto concuerda con la teoría de que cada personaje reivindica un territorio y utiliza el espacio en función de ello."Me gustaría que los espectadores confiaran en mí", dice con cierto cinismo. "Tengo una historia que contarles, aunque aparentemente no lo parezca. Tienen que saber perderse ante mi película, aunque no entiendan nada. Más adelante todo tendrá sentido". "La reflexión sobre cualquier asunto pasa a un segundo plano cuando se representa de forma más intensa o dramática".
domingo, 11 de enero de 2009
Víctor Erice
martes, 6 de enero de 2009
Fassbinder
Sin ser uno de mis directores fetiche (me interesa más su personalidad que sus películas), he de reconocer que en "Nada de nadie" hay un hueco para Fassbinder. Me encanta la forma que tiene de mostrar la ansiedad y la desesperación de los personajes ante la fragilidad de la vida. Sus películas son tristes, amargas, pesimistas hasta la crueldad... Siempre se le ha reprochado (no seré yo) la evidente influencia teatral en la interpretación, pero su habilidad consiste en hacer con ello un cine de detalles, con planos estáticos, encuadres que no recogen toda la acción... Además, es un director muy de su época y eso, habiendo nacido en 1945, ya es decir mucho a su favor.